La conformación del terreno desértico es cosa compleja, ya que no todas las superficies son arena blanda y cálida como aparentemente se ve, sino que varía en su composición según la añosidad, dependiendo si han pasado cursos de agua sobre la superficie, si ha habido vientos fuertes, y las temperaturas, entre otros factores que inciden también en la pigmentación de la arena, la que es mas cargada y café cuando el contenido de fierro esta mas oxidado por efecto del sol delatando mayor edad, en cambio las arenas blancas, todavía son jóvenes.

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Los estudiosos del desierto han encontrado en él una fuente interminable de misterios y recursos, por ejemplo, la existencia de animales adaptados a un nivel de sequedad altísimo, lo mismo que algunas especies de plantas.

Cuando llueve en el desierto Saudí, generalmente es de manera torrencial, causando una gran erosión. El camino que forman los riachuelos de agua fruto de la lluvia, que calan profundos canales o grietas en la superficie, las rocas más blandas se convierten en arena dejando a la luz, las rocas más duras y erosionadas.

El desierto saudí, es casi las tres cuartas partes del país, formado por los desiertos An Nafud en el norte y Rub Al Khali en el sur, unidos por la meseta central de Ad Dhana que es atravesada por grietas dejadas por el agua de lluvia, las cuales permanecen secas casi todo el año. El clima es tropical seco y caluroso, con una vegetación formada por arbustos espinosos, arboles de mirra, palmeras, acacias y cafetos.

Lo más sorprendente de la historia del desierto, es que en su pasado, fueron éstos las zonas más fértiles y pobladas de la tierra, sufriendo una degradación que obligo a sus pobladores a emigrar, debido también en parte a los efectos del cambio climático. El desierto esconde pasajes de vida increíbles.

Foto: Thetouristtravel